Carta Blanca

Carta Blanca

Tres pasos. Pactos del cuerpo: Solo. Hasta que llegue diciembre. Carta blanca. Se anuncia la complejidad de escrutar deseo, emancipación y convivencia. Palabras sin pre-aviso. Lo por venir está morosamente escrito en la memoria de la piel y la insurgencia. Lo que arde es la memoria, el escándalo de no renunciar a la utopía aunque este mal visto por la modernidad. El poeta, antes que atrincherarse en sus versos decidió en este poemario atravesar la intemperie, batirse en campo abierto con la soledad, el frío y la esperanza. Lo genético es desbordado por la intensidad de la experiencia vital y la toma de conciencia frente al otro, sea amante, sea pueblo, sea un tiempo herido por sanar y resarcir. Rafael Saravia apuesta en este poemario por la primordial meta, que es el origen, no lo original. El origen, en su trayectoria, en su poética, es la adscripción incondicional a amar lo frágil y cuidar su belleza como modo de habitar el mundo, sin darle la espalda, sin invadirlo. Erosión del yo, erótica del nosotros. Un avance, un triple pacto que desnuda su mejor voz, ya en la madurez expresiva del hombre inquieto y delicado que nunca separó lo íntimo de lo político, más es en «Carta blanca» donde con más coraje y precisión se expone. Un reto: la correspondiente morosa lectura. El turno del lector, al que siempre cede la última palabra la hospitalaria poesía del autor de “Llorar lo alegre”, “Desprovisto de esencias” o “Pequeñas conversaciones en rojo”.

Viktor Gómez

2 Responses to “Carta Blanca”

  • Hola Rafael, soy Álvaro, alguna vez nos hemos visto en tus presentaciones. Amablemente me invitaste a leer algún poema mío en el Tribeca. Me pasaré hoy por allí. Aquí te dejo un fragmento de una pequeña composición que he hecho y pensaba leer con tu permiso…un abrazo muy grande.

    HÉROES

    Necesitamos héroes, no importa cómo ni dónde ni porqué…
    Héroes verdaderos o falsarios, pobres o ricos, de uno u otro lado…
    Héroes caídos en Megiddo, destrozados en Salamina o encumbrados a la gloria
    en cualquier taberna de mala muerte…

    Héroes a los que puedan mirar los niños sin sentir miedo ni asco en las entrañas…
    Héroes del suelo, del cielo y del pueblo, héroes humanos que pasen su mano por el
    lomo de cualquier pequeño animal insignificante…

    Álvaro Prieto

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